Por eso,

Recuérdame cuando mires al cielo,
toma esa carta que viaja entre nubes y corrientes de aire fresco.

Quiero que me recuerdes como esa luna en medio de la noche que no siempre se esconde al llegar el día,
que se oculta a veces entre tinieblas;
Que siempre sale a brillar.

Recuérdame en cada verso, en cada historia que termina y que comienza.

Como esa amiga, compañera, tu amor de cabecera.
Como vida, como locura, como segundo o eternidad.

Recuérdame como esa conocida y a veces desconocida,
como esa chica que es, que fue, que será.
Como algo, como nada, como todo...



como tú me quieras recordar.

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