Un motivo que te empuje,
una sonrisa que te atrape,
una excepción que rompa tus reglas.

Y adrenalina.
Mucha adrenalina.

Y ganas.
Muchas ganas...



Una foto es un recuerdo.

Un momento congelado.
Algo que se queda en el presente...
y te recuerda al pasado.
¿Es importante lo que sale en ella? 
La respuesta seguramente sea si, pero yo os digo que en realidad, es mucho más importante lo que se esconde detrás.
Detrás de esos dos helados, o de ese paisaje desde la cima... Hay mucho más.
Probablemente, esta foto sea de las que mas me gusten, pero no por el echo de que salgamos tu y yo en mi parte favorita del dia... 
Me gusta mucho más, por esos minutos anteriores en los que me abrazas y haces que no tenga frío. En los que contemplamos algo tan bonito juntos. En los que decidimos congelar ese momento tan genial, ese lugar...
Lo mejor de esta foto, son esos 15 segundos en los que nos decimos; "bésame, acércate más.. ¿Porqué sonríes así?" y al final, tu te acabas partiendo de risa... Y yo, perdiéndome en esos ojos que tanto me gustan. 



Ser feliz.

Ser feliz porque sí,
porque respiro,
y porque tú respiras. 


Donde empiezan las dudas, o se disipan todas.

Ese momento en el que no sabes si besarle o si dejar que te bese.

Sin darte cuenta, te encuentras mirándole a los ojos.
Alguno de los dos desvía la mirada... y ahora los labios cobran protagonismo.

Esos labios que ambos os morís por besar.


A veces nos lo pensamos mucho, y otras nos lanzamos a hacerlo,
pero sea cual sea la forma que se elija, sabe igual de bien.

Un beso.... Un sello invisible que se queda marcado en cada uno de nosotros. 



Para algunas personas, pensar en fallarle a alguien puede ser hasta lomás normal y cotidiano del mundo.


¿CÓMOO? 
¿¿POR QUÉ NO SE ALARMAN??
Y es que mirándolo con detenimiento, a menudo se ven las infidelidades como algo normal, el simple hecho de mentir a quien nos quiere por egoísmo, incluso el ocultar las cosas, pensar demasiado en uno mismo y en su propio beneficio, arrepentirse y disculparse sin mas, hace que los demás presientan esto como algo cotidiano y nada raro.. Pero no es así. ¿Os acordáis de cuando confiar era solo cerrar los ojos y dejarse llevar? Cuando si yo creo en ti, ¿porqué tu no ibas a poder creer en mi? 
Yo si me acuerdo, porque sigo chapada a la antigua. Sigo creyendo. Tengo la certeza de que aún quedan personas que sienten y piensan lo mismo. Personas que se ponen coloradas porque no han aprendido a mentirle a la piel. Que miran a los ojos con sinceridad. Personas que buscan irremediablemente, el bien debajo de las piedras. Que remueven mares, aún teniendo un mundo destartalado ahí fuera.
Y yo me alegro.
Y me involucro en el plan.
Porque aún habiendo fallado, escogiendo una opción no acertada, como todos supongo, nunca lo veré como algo normal sin más. No buscaré una excusa para verlo normal, para pensar solo en mi, para ser tan egoísta. 
Sé que esto puede que me haga parecer tonta, pero no me importa. Para mi no es una opción fallar, es un descarte.

El ser mejor persona cada día, es un reto que pienso ganar. Y todo el que se proponga también lo hará. ¡ y qué ganas! Sobre todo cuando las personas que estaban perdidas se dan cuenta de que la felicidad, es una cadena que no se debe romper. Cuando una sonrisa es lo más bonito que poseemos. Que robarla, prestarla, regalarla.. es lo mejor que existe. Que ellos importan, y que su felicidad importa más.


Me alegro de que cada día seamos mas humanos, menos perfectos y mas felices.