Donde empiezan las dudas, o se disipan todas.

Ese momento en el que no sabes si besarle o si dejar que te bese.

Sin darte cuenta, te encuentras mirándole a los ojos.
Alguno de los dos desvía la mirada... y ahora los labios cobran protagonismo.

Esos labios que ambos os morís por besar.


A veces nos lo pensamos mucho, y otras nos lanzamos a hacerlo,
pero sea cual sea la forma que se elija, sabe igual de bien.

Un beso.... Un sello invisible que se queda marcado en cada uno de nosotros. 



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