Es un impulso.
Es su sonrisa que me provoca.
Son sus manos cuando acarician mi espalda desnuda...
Y la yema de sus dedos en mi cuello.
Ese escalofrio.
Porque al fin y al cabo;
"La piel, es de quien la eriza"
Y tú, erizas la mia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Entrada más reciente
Entrada antigua
Inicio
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario