Siempre caminaba hacia delante y pocas veces volvía la vista atrás. Todas las respuestas estaban en su interior y el camino que le llamaba la atención siempre iba a ser el correcto.
Así pensaba.
¡Corazón y cabeza de acuerdo por primera vez en la vida!
Y es que se perdiera en el camino o no, tropezara o tuviera frío, dudara de todo o lo tuviera totalmente claro, estaba orgullosa.
Continuaba, por instinto, sin miedos, INVENCIBLE. 

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