que deje de brillar para mi,
para nosotros dos.
Que ni cerrándome la puerta,
que ni tapando la ventana con el cristal más opaco que encontreis,
vais a impedir que su luz entre en mi,
en mi vida cada día.
Os aseguro que no,
que no podréis ni vosotros ni nadie hacer que deje de brillar,
no lo pienso permitir.
Y os digo desde ya que podeis intentarlo,
podeis pensarlo,
podeis quererlo,
pero os aseguro que solo será eso,
un intengo,
un pensamiento,
un deseo que nunca se cumplirá.
Su luz nunca se va a apagar.
Nunca voy a dejar que lo haga.
Os lo juro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario