Me despierto y busco su pecho para acurrucarme en el, para escuchar su corazón
latir junto al mío. Es un placer despertarse y dar mil vueltas en esta
cama, tenerle tan cerca al caer la noche. Son los pequeños placeres de
la vida. Las pequeñas grandes cosas diría yo.
Y es que no sabéis lo increíble que me siento cuando su respiración
inunda toda la habitación que sin él, normalmente, es demasiado
silenciosa. Está tan guapo dormido y tan guapo al despertar.. Tan guapo
con esa sonrisa mañanera, que acariciar cada centímetro de su bonita y
suave piel en noches como esta, se ha convertido en mi nuevo vicio.