Y muy pocos tienen la capacidad para ponerse en el lugar del otro y comprender que a veces, si, debemos ser mas cuidadosos con lo que decimos y sobre todo, cómo lo decimos.
Todos somos diferentes, y la mayoría de las veces, he escuchado tonterías en las que se excusan, como por ejemplo, en que lo que dicen, lo dicen porque "soy muy impulsivo/a, soy así, si pienso algo, tengo que decirlo".
Y está bien, pero son las formas en las que lo solemos decir, y no lo que decimos realmente.
Está claro que nos da igual todo, solo pensamos en nosotros, no nos ponemos en el lugar del otro y luego intentamos rectificar el daño. Ese daño que se repite al cabo de un tiemp porque no acabamos de aprender.
A veces creemos que "nos la están haciendo" y la devolvemos, y no es así para nada.
A veces pensamos que no nos entienden, no entienden que estamos mal, pero nosotros tampoco lo mostramos.
A veces creemos que todo es maravilloso, y somos ingenuos pero porque queremos serlo.
Hacemos cosas mal porque no nos esforzamos en hacerlas bien.
Y creo que todos podríamos ponernos en el lugar del otro, entender que las cosas si no nos las explican, si nosotros no las explicamos, no se entienden.
En un mundo de locos, todos damos por hecho las cosas, a veces no parece tan grave pero lo es. Y otras veces en cambio, nos lo parecen, y no lo son.
"Déjame"- le dije - y acto seguido.... se fué.
Se fue pero se quedó.
Volvía a veces.
Según el tiempo y las circunstancias.
Y yo también volvía.
Sobre todo en momentos de te echo de menos que me tocaban la patata.
"DÉJAME Y NO VUELVAS" - se repetía la convesación.
Y se repitió una y otra vez hasta que al fin uno de los dos lo entendió y se fue.
Ahora de verdad. Se fué para no volver.
En ese momento no sé tú, pero yo sentí que todo, no valía nada.
Que todo, se había convertido en un vacío que dolia... que me angustiaba.
Que no volvería a disfrutar de ti, ni a ser feliz de aquel modo.
A veces había reproches, tuyos y mios.
Queríamos mandar todo a la mierda, ese era nuestro pan de cada día.
Discutiamos y nos abrazabamos. Peleabamos y a veces, nos reconciliabamos.
Pero al final... solo me decepcionaba. Nos decepcionabamos.
Entre tan pocos buenos momentos, lo pasabamos peor que bien.
Y yo no pedía tanto.
Solo pedía poder disfrutarte un poquito más. Hacerte feliz.
Pero no se si fuiste tú, yo, las circunstancias, o simplemente que estaba claro que no eras para mi.
Odiaba muchas cosas de ti, pero sobre todo, esa falta de sangre que te caracterizaba cuando necesitaba un grito de "me importas" y a cambio me dabas tu pasotismo. Odiaba tu caracter y tu sangre en esos momentos en los que no me merecía tu "vete a la mierda". Y llegaba, en esos momentos, a adorar verte de rodillas pidiendome perdón una vez más. Eras alguien que parecía no sentir nada ahi dentro. Te justificabas con un "soy frio" y me comias la oreja despues con un "te quiero mas que a nada en el mundo".
Hoy, después de tanto tiempo, me apetecía escribir porque ya no me duele poner todo eso, no me duele, no me importa. Tantos chicos así.... probablemente tantas chicas en ti. Supongo que tú, quien sea que me esté leyendo, habrás sentido eso... te habrás visto en esta situación.
Pues bien, mi yo del pasado era ingenua y no entendía que el "Déjame", no era el fin del mundo. Realmente no lo es.
Me encontré a mi misma entre tanto caos.
Y de la nada, también encontre a alguien...o bueno, mejor dicho, nos encontramos.
Él, que me hace ser mejor persona.. ser así.
Hubo un parón en el universo.
Todo empezó a girar en otra dirección.
Y quién me diría que ahora, sentiria que todo merece la pena, que todo vale demasiado. Y quién me diría que no tendría hueco para más sentimientos en mi. Que no habría reproches, si no pequeñas dudas o miedos que se solucionan hablando. Miedo como por ejemplo el de no entendernos, de sin querer poder perdernos. Miedo de no estar bien, dudas de si lo estarás haciendo bien. Quién me diría que habría tantas ganas de quererse y cuidarse cada día. Porque el y yo, nosotros, intentamos cada día que todo funcione, que nada se vaya a la mierda, que todo siga su curso.
Estas cosas, ÉL en mi vida, es lo que me hace pensar y recordar porqué no funcionó contigo, y porqué en cambio, si funciona tan perfectamente con él.
Gracias una vez más, a la persona que me ha demostrado que se puede querer, que se puede hablar, que se puede amar, que se puede luchar, que se puede ser feliz, que se puede mirar al futuro sin miedo.. .que se puede estar en paz, tranquila.
Quién me diría que el "DÉJAME" que en su día pronuncié, hoy se convertiría en un "OJALÁ NO TE VAYAS NUNCA".
Se fue pero se quedó.
Volvía a veces.
Según el tiempo y las circunstancias.
Y yo también volvía.
Sobre todo en momentos de te echo de menos que me tocaban la patata.
"DÉJAME Y NO VUELVAS" - se repetía la convesación.
Y se repitió una y otra vez hasta que al fin uno de los dos lo entendió y se fue.
Ahora de verdad. Se fué para no volver.
En ese momento no sé tú, pero yo sentí que todo, no valía nada.
Que todo, se había convertido en un vacío que dolia... que me angustiaba.
Que no volvería a disfrutar de ti, ni a ser feliz de aquel modo.
A veces había reproches, tuyos y mios.
Queríamos mandar todo a la mierda, ese era nuestro pan de cada día.
Discutiamos y nos abrazabamos. Peleabamos y a veces, nos reconciliabamos.
Pero al final... solo me decepcionaba. Nos decepcionabamos.
Entre tan pocos buenos momentos, lo pasabamos peor que bien.
Y yo no pedía tanto.
Solo pedía poder disfrutarte un poquito más. Hacerte feliz.
Pero no se si fuiste tú, yo, las circunstancias, o simplemente que estaba claro que no eras para mi.
Odiaba muchas cosas de ti, pero sobre todo, esa falta de sangre que te caracterizaba cuando necesitaba un grito de "me importas" y a cambio me dabas tu pasotismo. Odiaba tu caracter y tu sangre en esos momentos en los que no me merecía tu "vete a la mierda". Y llegaba, en esos momentos, a adorar verte de rodillas pidiendome perdón una vez más. Eras alguien que parecía no sentir nada ahi dentro. Te justificabas con un "soy frio" y me comias la oreja despues con un "te quiero mas que a nada en el mundo".
Hoy, después de tanto tiempo, me apetecía escribir porque ya no me duele poner todo eso, no me duele, no me importa. Tantos chicos así.... probablemente tantas chicas en ti. Supongo que tú, quien sea que me esté leyendo, habrás sentido eso... te habrás visto en esta situación.
Pues bien, mi yo del pasado era ingenua y no entendía que el "Déjame", no era el fin del mundo. Realmente no lo es.
Me encontré a mi misma entre tanto caos.
Y de la nada, también encontre a alguien...o bueno, mejor dicho, nos encontramos.
Él, que me hace ser mejor persona.. ser así.
Hubo un parón en el universo.
Todo empezó a girar en otra dirección.
Y quién me diría que ahora, sentiria que todo merece la pena, que todo vale demasiado. Y quién me diría que no tendría hueco para más sentimientos en mi. Que no habría reproches, si no pequeñas dudas o miedos que se solucionan hablando. Miedo como por ejemplo el de no entendernos, de sin querer poder perdernos. Miedo de no estar bien, dudas de si lo estarás haciendo bien. Quién me diría que habría tantas ganas de quererse y cuidarse cada día. Porque el y yo, nosotros, intentamos cada día que todo funcione, que nada se vaya a la mierda, que todo siga su curso.
Estas cosas, ÉL en mi vida, es lo que me hace pensar y recordar porqué no funcionó contigo, y porqué en cambio, si funciona tan perfectamente con él.
Gracias una vez más, a la persona que me ha demostrado que se puede querer, que se puede hablar, que se puede amar, que se puede luchar, que se puede ser feliz, que se puede mirar al futuro sin miedo.. .que se puede estar en paz, tranquila.
Quién me diría que el "DÉJAME" que en su día pronuncié, hoy se convertiría en un "OJALÁ NO TE VAYAS NUNCA".
Amor,
Déjame quedarme aquí,
rodeada de ti,
de tu forma de ser,
del sonido de tu voz,
de tu risa,
de tu mirada sincera,
de tus caricias,
de ti.
Dejame quedarme aquí,
sintiendo esto,
sintiendome así,
protegiendote como tú me proteges,
haciendote feliz como tú haces en mi.
Déjame quedarme aquí,
sintiéndome tu niña,
la luz de tus ojos,
o la que te pone ojitos,
la que se enfada,
la que te come a besos,
la que te cuida,
la que te abraza.
Dejame quedarme aquí,
prometo cuidarte,
prometo quererte y amarte,
prometo dar todo de mi.
rodeada de ti,
de tu forma de ser,
del sonido de tu voz,
de tu risa,
de tu mirada sincera,
de tus caricias,
de ti.
Dejame quedarme aquí,
sintiendo esto,
sintiendome así,
protegiendote como tú me proteges,
haciendote feliz como tú haces en mi.
Déjame quedarme aquí,
sintiéndome tu niña,
la luz de tus ojos,
o la que te pone ojitos,
la que se enfada,
la que te come a besos,
la que te cuida,
la que te abraza.
Dejame quedarme aquí,
prometo cuidarte,
prometo quererte y amarte,
prometo dar todo de mi.
Sus manos se funden con mi espalda... No quiero estar en otro lado.
"Me acerca a su cuerpo y yo me dejo caer en sus brazos, mi lugar preferido en el mundo entero."
Cierro los ojos y respiro profundamente.
Ese perfume... ese jodido perfume que me encanta.
Cierro los ojos y respiro profundamente.
Ese perfume... ese jodido perfume que me encanta.
¿Qué es lo que ronda por nuestra cabeza?
Cada instante una nueva historia, un nuevo problema, unas posibles soluciones.
Todos tenemos la capacidad de pensar, de recordar los buenos, pero también los malos momentos.
Todos tenemos en nuestra cabeza recuerdos imborrables, alguien que nos gusta, que queremos, o simplemente que nos hace sentir bien.
Por desgracia, también tenemos en nuestra cabeza a alguien que nos cae fatal, que no aguantamos, que nos hace sentir mal.
Para alguien, seguramente seamos "esa persona a la que admiran", para otros "la persona que no querrían ser nunca", quizás lo más bonito, o lo mas horrendo que hayan visto jamás. Le habrás roto el corazón a alguien, o lo habrás hecho resurgir de las cenizas. Quizás le hayas hecho llorar, de tristeza, o quizás de alegría durante horas. Puede que seas alguien a quien recuerden con cariño, con tristeza o con odio, o simplemente alguien a quien ya hayan olvidado.
Todos hemos puesto la mano en el fuego por alguien, y más de una vez, nos hemos quemado.
Nos damos por vencidos con unos, y luchamos mucho más por otros. Aveces, obtenemos una buena recompensa, otras, una lección para lo que nos depara la vda.
A menudo, damos oportunidades, algunas veces injustamente también las quitamos, nos equivocamos y también acertamos.
No entendemos el amor, pero queremos alcanzarlo, y solo cuando lo encontramos, lo sabemos. Nos cuesta entenderlo, incluso cuidarlo, pero si es verdadero, perdura en el tiempo. Si de verdad es real, es mutuo, supera cualquier obstáculo, cualquier piedra por grande que sea.
Todos, juzgamos y analizamos, sin saber en realidad nada. Hay veces en las que nos metemos donde no nos llaman, y cuando tenemos que hacerlo, nos quedamos al margen. Otras sin embargo, lo hacemos y aunque no bien parados, sabemos que es lo correcto.
Tenemos pesadillas que se repiten, sueños de los que no queremos despertar, un miedo que ocultamos para hacernos fuertes, un amor imposible que guardamos en algún rincón de la memoria. Una mala decisión, el mejor acierto de tu vida, una ilusión, planes de futuro que aunque no sabes si se cumplirán, haces que salgan adelante con todas tus fuerzas. Un secreto, una promesa que solo sabéis vosotros, y que nunca romperéis. Un amigo especial, una familia de sangre o no, a la que amas. Una vida que sin buscarla, te han regalado.
Así que, debes saber que aunque tengas un mal día, no será así el resto de tu vida. Que este mundo, está lleno de desilusiones y de sorpresas. Y que como dice esta gran frase "Todo en esta vida es temporal, así que si las cosas van bien, disfrútalas, porque no durarán para siempre, y si van mal, no te preocupes, pues no van a durar para siempre tampoco".
Adelante
Si quieres hacerlo,
hazlo.
Y si tienes miedo,
pues hazlo con miedo.
Y es cierto que no tiene porqué salir como esperas.
Incluso podría ser todo lo contrario.
Pero por experiencia os digo,
Por ser la persona cabezota,
la que no le da demasiadas vueltas a nada,
la que se lanza sin pensarlo demasiado...
que incluso saliendo al revés,
que incluso teniendo miedo,
Al final si que merece la pena.
Todo llega.
Eso es cierto.
Hubo pequeñas cosas que me hacían entender porqué estábamos hechos el uno para el otro. Cosas como por ejemplo, nuestras miradas cómplices en una mesa llena de gente. La sonrisa que nos salía en mitad de cada beso, el entendernos sin necesidad de explicarse demasiado.
Siempre fue divertido a la par que bonito estar juntos.
Da igual el lugar, da igual la hora, da igual todo, siempre y cuando estuvieramos él y yo.
Y yo sé, que llegará un día en el que las cosas no serán fáciles, en el que las cosas se complicarán. Habrá épocas buenas y otras no tan buenas, pero en todas ellas, sabré que eres tú.
Porque un día nos preguntaremos; ¿Como hemos llegado hasta aqui?
Y es muy fácil responderte ahora mismo:
"Porque en vez de gritar, hablábamos. En vez de mandar todo a la mierda y huir, buscamos soluciones. Porque todo y nada, era de los dos. Porque lloramos y reimos juntos. Porque prometimos estar en las buenas y en las malas, y porque el amor, después de todo este tiempo, sigue aquí, con nosotros en forma de un cariño que nunca muere."
Siempre fue divertido a la par que bonito estar juntos.
Da igual el lugar, da igual la hora, da igual todo, siempre y cuando estuvieramos él y yo.
Y yo sé, que llegará un día en el que las cosas no serán fáciles, en el que las cosas se complicarán. Habrá épocas buenas y otras no tan buenas, pero en todas ellas, sabré que eres tú.
Porque un día nos preguntaremos; ¿Como hemos llegado hasta aqui?
Y es muy fácil responderte ahora mismo:
"Porque en vez de gritar, hablábamos. En vez de mandar todo a la mierda y huir, buscamos soluciones. Porque todo y nada, era de los dos. Porque lloramos y reimos juntos. Porque prometimos estar en las buenas y en las malas, y porque el amor, después de todo este tiempo, sigue aquí, con nosotros en forma de un cariño que nunca muere."
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


