Hubo pequeñas cosas que me hacían entender porqué estábamos hechos el uno para el otro. Cosas como por ejemplo, nuestras miradas cómplices en una mesa llena de gente. La sonrisa que nos salía en mitad de cada beso, el entendernos sin necesidad de explicarse demasiado.
Siempre fue divertido a la par que bonito estar juntos.
Da igual el lugar, da igual la hora, da igual todo, siempre y cuando estuvieramos él y yo.

Y yo sé, que llegará un día en el que las cosas no serán fáciles, en el que las cosas se complicarán. Habrá épocas buenas y otras no tan buenas, pero en todas ellas, sabré que eres tú.
Porque un día nos preguntaremos; ¿Como hemos llegado hasta aqui?
Y es muy fácil responderte ahora mismo:
"Porque en vez de gritar, hablábamos. En vez de mandar todo a la mierda y huir, buscamos soluciones. Porque todo y nada, era de los dos. Porque lloramos y reimos juntos. Porque prometimos estar en las buenas y en las malas, y porque el amor, después de todo este tiempo, sigue aquí, con nosotros en forma de un cariño que nunca muere."


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