"Déjame"- le dije - y acto seguido.... se fué.
Se fue pero se quedó.
Volvía a veces.
Según el tiempo y las circunstancias.
Y yo también volvía.
Sobre todo en momentos de te echo de menos que me tocaban la patata.
"DÉJAME Y NO VUELVAS" - se repetía la convesación.
Y se repitió una y otra vez hasta que al fin uno de los dos lo entendió y se fue.
Ahora de verdad. Se fué para no volver.
En ese momento no sé tú, pero yo sentí que todo, no valía nada.
Que todo, se había convertido en un vacío que dolia... que me angustiaba.
Que no volvería a disfrutar de ti, ni a ser feliz de aquel modo.
A veces había reproches, tuyos y mios.
Queríamos mandar todo a la mierda, ese era nuestro pan de cada día.
Discutiamos y nos abrazabamos. Peleabamos y a veces, nos reconciliabamos.
Pero al final... solo me decepcionaba. Nos decepcionabamos.
Entre tan pocos buenos momentos, lo pasabamos peor que bien.
Y yo no pedía tanto.
Solo pedía poder disfrutarte un poquito más. Hacerte feliz.
Pero no se si fuiste tú, yo, las circunstancias, o simplemente que estaba claro que no eras para mi.
Odiaba muchas cosas de ti, pero sobre todo, esa falta de sangre que te caracterizaba cuando necesitaba un grito de "me importas" y a cambio me dabas tu pasotismo. Odiaba tu caracter y tu sangre en esos momentos en los que no me merecía tu "vete a la mierda". Y llegaba, en esos momentos, a adorar verte de rodillas pidiendome perdón una vez más. Eras alguien que
parecía no sentir nada ahi dentro. Te justificabas con un "soy frio" y me comias la oreja despues con un "te quiero mas que a nada en el mundo".
Hoy, después de tanto tiempo, me apetecía escribir porque ya no me duele poner todo eso, no me duele, no me importa. Tantos chicos así.... probablemente tantas chicas en ti. Supongo que tú, quien sea que me esté leyendo, habrás sentido eso... te habrás visto en esta situación.
Pues bien, mi yo del pasado era ingenua y no entendía que el "Déjame", no era el fin del mundo. Realmente no lo es.
Me encontré a mi misma entre tanto caos.
Y de la nada, también encontre a alguien...o bueno, mejor dicho, nos encontramos.
Él, que me hace ser mejor persona.. ser así.
Hubo un parón en el universo.
Todo empezó a girar en otra dirección.
Y quién me diría que ahora, sentiria que todo merece la pena, que todo vale demasiado. Y quién me diría que no tendría hueco para más sentimientos en mi. Que no habría reproches, si no pequeñas dudas o miedos que se solucionan hablando. Miedo como por ejemplo el de no entendernos, de sin querer poder perdernos. Miedo de no estar bien, dudas de si lo estarás haciendo bien. Quién me diría que habría tantas ganas de quererse y cuidarse cada día. Porque el y yo, nosotros, intentamos cada día que todo funcione, que nada se vaya a la mierda, que todo siga su curso.
Estas cosas, ÉL en mi vida, es lo que me hace pensar y recordar porqué no funcionó contigo, y porqué en cambio, si funciona tan perfectamente con él.
Gracias una vez más, a la persona que me ha demostrado que se puede querer, que se puede hablar, que se puede amar, que se puede luchar, que se puede ser feliz, que se puede mirar al futuro sin miedo.. .que se puede estar en paz, tranquila.
Quién me diría que el "DÉJAME" que en su día pronuncié, hoy se convertiría en un "OJALÁ NO TE VAYAS NUNCA".
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